jueves, 6 de marzo de 2008

SIMPLEMENTE SANGRE


Esta película es la ópera prima de los Hermanos Coen, escrita por ambos, dirigida por Joel y producida por Ethan. Mucho hemos escuchado hablar de ellos en estos últimos días, gracias al esperado estreno (ya en cartelera en Rosario) de "Sin lugar para débiles", su último film. Debemos tambien dar la noticia de que el 12 de Setiembre llegará a los cines su nueva película ("Burn After Reading") y comenzarán en Abril el rodaje de otra ("A Serious Man").

Simplemente sangre (1984), cuenta la historia de un adinerado dueño de un bar, que trás descubrir que su esposa lo engaña con uno de sus empleados, ordena a un detective privado que elimine a la pareja. Esto desencadena una ola de hechos violentos, en un lugar en dónde las reglas no existen, cada uno usa las propias. (Texas). Nadie se salva y todos están por su cuenta.
Una pelicula que logró poner patas arriba las reglas del policial en 1984, cuando ya parecía que el género no aceptaba más revisiones. En lugar de narrar un misterio tradicional, en el cual los espectadores desconocen la solución, este policial sin policías invierte la fórmula y mantiene desorientados a sus personajes al tiempo que revela todos los secretos al público.
La profunda impresión que causa Simplemente sangre va más allá de observar un monumento audiovisual. Porque tal vez no es la mejor película de los Coen, pero sí el origen de su gloria, pues el nihilismo de su atmósfera perturba los cimientos del mayor optimista. "Siempre piensas lo peor" comenta Loren a Ray respecto a que era un caucásico el amante de su esposa y no el "negro" que él creía. Sentencia, que se complementa con la voz en off del prólogo, y que rige la acción pues más allá de la voluntad de los personajes pareciera que un macabro azar mueve los hilos de sus destinos.




Por eso los detalles que parecen primordiales para las soluciones a la intriga como el encendedor de Loren o las manchas de sangre en el asiento trasero del auto de Ray, sólo angustian a la platea y representan esfuerzos inútiles de salvación. El pavoroso sino radica en la estructura de los personajes y el paso del tiempo más que en móviles que los llevan actuar.
El carácter meditabundo de Julian y sus irrefrenables vómitos frente al pánico, los chistes sucios y codicia del detective definen su futuro tal como también la actitud dubitativa que mueve por inercia a Ray le pasa la cuenta y en cambio la osadía constante de Abby la salva. Sin embargo, ese no es el mayor transtorno para la sensibilidad del espectador sino el que provoca la trágica confusión en que se desenvuelven estos seres. La incredulidad de Abby, las falsas presunciones de Ray, el convencimiento de Meurice que Julian está vivo y que su colega robó, inducen a que deambulen desorientados, a ciegas. Tanto que en la estremecedora secuencia final ellos ni si quiera saben quien es él que los ataca.

Un gran comienzo para los Hermanos Coen. En esta obra demuestran la excelente lucidez en sus diálogos, en su mundo y en su manejo de lo audiovisual tan característicos.


Fuente Mabuse.