viernes, 30 de mayo de 2008

CLEAN: del francés Olivier Assayas


Olivier Assayas (Irma Vep, Los destinos sentimentales, Demonlover, etc) es unos de los directores más reconocidos del cine francés de los últimos años. No hace falta decir que el cine francés sigue y seguirá siendo unos de los mejores (en lo personal). Podemos nombrar increíbles directores cómo Desplechin, Garrell, Audiard, Leconte, Kahn, Ozón y la lista sigue, sin siquiera nombrar a los más grosos de la historia del cine francés (Godard, Truffaut, Rohmer, Chabrol, Malle, Bresson, Rivette, etc).

Volviendo a Assayas, su cine se centra principalmente en las drogas, la pornografía, la muerte y el amor cómo motivante de cambio en sus personajes. Tal es el caso de CLEAN esta película realizada en el año 2004.




El film narra la historia de Emily (interpretada por Maggie Cheung, papel que le valió el premio a mejor actríz en Cannes) una heroinómana, que trás la muerte de su esposo por sobredosis, ella debe recuperar a su hijo. Para poder recuperarlo ella debe estar "limpia" (a eso se refiere el título del film) cambiando por completo la vida que tenía. Debe dejar las drogas, buscarse un empleo para recuperar la confianza de su hijo y de sus suegros.

La película es una historia trilingue (ingles, francés y chino) con una excelente intrepretación de Cheung hablándolos con total fluidez. Assayas arma una especie de coralidad entre la historia de ella (en la que se centra) con la historia de su hijo y su querible suegro (un personaje maravilloso interpretado nada más y nada menos que por Nick Nolte) que a pesar de que todos desconfian de que ella pueda cambiar su vida, él le brinda un apoyo y confianza incondicional. La película se situa tanto en París como en Londres, costeando también la ciudad de Vancouver (Canadá) dónde viven sus suegros y la ciudad de San Francisco. En Londres se sitúan los recuerdos, en París la búsqueda de cambio, en Vancouver el motivo principal por el que ella lucha (su hijo) y en San Francisco una nueva oportunidad para ella.



Una película emocionante y profunda. Recuerdo que hace un tiempo hable sobre "Las cosas que perdimos en el fuego" (Susanne Bier) y cite una frase de la película "Cada vez que un drogadicto muere, otro revive" y en esta historia de Assayas se cumple al pie de la letra. Uno por amor puede dejar o cambiar todo, no existe algo mucho más fuerte que el amor y más si hablamos del amor de una madre hacia su hijo.