domingo, 15 de junio de 2008

JULES ET JIM: Un elogio al Amor


Hace tiempo que quería ver esta película de Francois Truffaut, pero las veces que la pasaban por algún canal, no pude verla...hasta anoche. Anoche la dieron en el Canal Encuentro cerca de las diez. Debo decir que me dejó sorprendido la temática que toca el film y cómo se toca. Basada en un libro de Henri-Pierre Roché.

Jules (Oskar Werner), de nacionalidad alemana, y Jim (Henri Serre), de nacionalidad francesa, entablan una gran amistad a principios del siglo XX. Se encuentran y se convierten en almas gemelas, visten igual, se pasan todo el día riendo, lo comparten todo. Los dos buscan a la mujer perfecta, que un día creen vislumbrar en la sonrisa de una estatua clásica. La sonrisa aparece con Catherine (Jean Moreau) una chica francesa algo rara, caprichosa, voluble y con gran personalidad que llega a la intensa vida de Jules y Jim. Los tres forman el trío perfecto, juegan, se divierten, pero Jules es el primero en ceder al impulso del amor, y más tarde Jim, quien también caerá rendido a los pies de Catherine. Amigos y amantes a la vez sueñan con estar por encima de los celos y ser capaces de compartirlo todo, aunque acabarán descubriendo que no es posible y lo que no ha roto ni la guerra en ambos países, como es su amistad, se puede quebrar por la caprichosa Catherine, que es capaz de amar a ambos, pero en cambio no es capaz de elegir entre uno u otro.



"Jules et Jim" (1962), apesar de que su título connota a sus dos protagonistas masculinos, se centra en la protagonista femenina, Catherine. Ella se interpone entre estos dos caballeros. Una Catherine a la que nadie le dice que no, a la que todo el mundo desea. Un Jules al que no le importa lo que ella haga, solamente se conforma con que Catherine siga con él y amándolo cuándo el necesite ser amado. Un Jim que siente una fuerte e incontrolable pasión y deseo por ella, que trás recibir el apoyo de Jules en esta relación con su esposa, él comienza a convivir con esta pareja. Una Catherine dividida en dos hombres (aunque ella tiene mas amores en el pueblo), hasta que los celos de Jim (no de Jules, su esposo) se interponen en este trío.



Muchos manifiestan que en la película hay una alegoría a la Europa dividida, el francés y el alemán representando a sus países en una lucha de amigo-enemigo. Hay que resaltar la sobria fotografía y la maravillosa cámara de Raoul Coutard. Así como la música de Georges Deleleu, siempre acorde con las imágenes y los sentimientos de los protagonistas. También hay un par de canciones de la encantadora Jeanne Moreau. Es una gran obra, en manos de uno de los mejores de la historia del cine. Una trágica historia de amor, cargada de nostalgia, melancolía, obsesiones, placeres, deseos, lirismo, poesía, sin ser explícita en su contenido sexual (como son hoy en día las películas que tratan esta temática). Unos maravillosos travellings siguiendo a Jim y Catherine por sublimes lugares, una notoria calidez hogareña cuando el trío está junto y unas interpretaciones y escenas inolvidables. Un verdadero canto y elogio al amor.

Cabe destacar esa maravillosa secuencia en la que Catherine se disfraza de muchacho, y los tres amigos deciden hacer una carrera de velocidad en el puente. Cuando los tres corren hacía la meta, Truffaut congela la imagen y en ese mismo instante la felicidad corre en el celuloide y ya eres feliz para siempre.




Aquí les dejo uno de los clásicos franseses interpretado por Jeanne Moreau en la película. "Le tourbillon de la vie"








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