sábado, 5 de julio de 2008

EL OTRO: UNA BUSQUEDA INTERNA SILENCIOSA


"El Otro" es una película de Ariel Rotter (Sólo por hoy) que ganó el Premio de jurado y el Premio a mejor actor en el Festival de Berlín del año 2007, entre otros festivales. La película narra la historia de Juan Desouza que un habitual viaje de negocios, de medio día, al interior del país se trasforma en otro viaje. Al llegar a destino, Juan Desouza, descubre que el hombre que viajaba a su lado no se despierta. Secretamente, casi como un juego, decide tomar la identidad de este hombre, inventarse una profesión, conseguir un lugar donde dormir: la posibilidad de no regresar. La posibilidad de ser otro, de ser muchos. En sus nuevos días libres, en estado de disponibilidad, el hombre realizará, sin saberlo, una suerte de travesía hacia la naturaleza y al reencuentro de sus gustos, de sus instintos básicos, intentando abrazarse a la idea de que la vida que le tocó y que eligió vivir, no es la única posible.

Está película fué una de las que demostró que el cine argentino tenía algo que contar. Hubo varios años en los cuales el cine argentino narraba historias en las que no sucedía nada, en las que los conflictos eran tan internos que ni siquiera salían a la luz ni se manifestaban de alguna forma. "El Otro" sale de ese tipo de cine, manteniendo los silencios característico de esta moda, pero contando una conflicto interno y manifestándolo de una manera sutil, profunda y explícita. Un conflicto que muchos pueden sentirse cercanos, quién no quizo por un día ser otra persona y hacer cosas que no haría siendo uno pero sí siendo otro. De eso trata la película, aquel "Lobo Estepario" que narraba Hesse en su mítica novela, la multiples personalidades del ser y demás cuestiones de la psicología humana.


"Ante todo siento que ésta es una película sobre el tiempo y el cuerpo. Las cosas no están dichas pero pasan y se cuentan. Lo que sucede es que está la sensación de que si no se habla del tema no está dicho. Pero está dicho con imágenes. Por ejemplo, él mira la panza de la mujer y no le está mirando el ombligo. Ahí está pasando algo. ¿Se está hablando del tema ahí? No se habla pero se está diciendo. Es una película de planos fijos. Hay una puesta de cámaras que es muy estricta, donde intenté que cada escena usara la menor cantidad de planos posibles para contarse. Esta película sucede en el interior de un hombre, un hombre que elige entrar en un estado de disponibilidad en un lugar donde no conoce a nadie y nadie lo conoce. Con lo cual pareciera que este hombre se llama a silencio y se llama a no tener que compartir su cotidianidad con nadie, más allá de con quien él decida esporádicamente hacerlo. Me parece que hay cosas que te pasan en silencio. Hay cosas que no dan ni para agarrar a un amigo y decirle: “No sabés lo que me está pasando”. Por ahí eso lo lleva a un camino más solitario. Es una película que se llama al silencio y es más natural así que si fuera muy hablada.". Según Rotter en una entrevista.



Rotter tomó cómo base el argumento de la película "The Passenger" del maestro Antonioni (protagonizada por Jack Nicholson) pero llevándola a un personaje que no tiene una crisis existencial sino que es un cambio pasajero, un refugio. Un refugio que será utilizado para manipular su realidad, para jugar con una nueva realidad. Un Juan Desouza interpretado por el magnífico actor, pero encasillado, Julio Chavez. Un personaje que cansado de la rutina, de su vida y con miedo de enfrentarse a su presente...decide ser otro, tomando la identidad de un muerto y luego inventando otras. Acción que casualmente lo llevará hacia una mujer y hacia otra clases de conflictos. "Escribí el guión de la película pensando en Julio Chavez: su imagen les daba vida a las escenas mientras las iba escribiendo. Su sola presencia es capaz de sostener un film y por sus ojos transcurre toda la película". Según palabras de Rotter.



Una película con una cámara fija en los interiores y fluídos travellings en los exteriores, una música ausente, silencios existenciales, miradas que remplazan a las palabras, todos estos recursos hacen de esta película una obra prolija y bien contada. Hoy en día el cine argentino está saliendo de esa etapa de silencios y conflictos internos no manifestados. Los nuevos directores estamos decididos a contar historias.