miércoles, 16 de julio de 2008

LA TRAMA DE LA VIDA: UN VERDADERO DELEITE POÉTICO


"La trama de la vida" ("Brodeuses" o "Bordadoras" - 2004) es la maravillosa ópera prima de Eléonore Faucher. Faucher ha logrado llevar este drama, a un embelesamiento lírico cargado de una majestuosa belleza visual. Ha logrado plasmar en la pantalla un profundo drama, pero dándole una notable sencillez y delicadeza. El film consiguió el Gran Premio de la Semana de la Crítica en el Festival de Cine de Cannes 2004, por su excelente guión. Guión que tardo tres años en escribir

La historia se centra en una jovencita llamada Claire que vive en una pueblo provinciano de Francia; que trás enterarse que está embarazada, decide dar a luz en total anonimato. Para poder seguir con su embarazo tranquila, deja su trabajo en un supermercado, diciéndoles a todos que tiene cáncer. Le pide a una doctora que le de un certificado de justificación para no asistir al trabajo. Claire, llevada por los extraños caminos de la vida, decide ir a pedir trabajo al taller de bordado de la señora Mélikian, con quién ella estudió. Esta señora acaba de perder a su hijo en un accidente y trata de suicidarse con pastillas, pero es salvada por Claire. A partir de acá esta relación se vuelve cada vez más estrecha, una relación amistosa entre dos generaciones que tratarán de ayudarse mutuamente.


Sinceramente la película logra todo lo que se propone. Abarca varios temas, como la relación de mujeres de distintas generaciones, el embarazo no buscado, el sobrellevar una muerte, la necesidad de amar, los conflictos familiares. Pero Faucher decidió centrarse principalmente en la relación entre estas dos mujeres solitarias (interpretadas extraordinariamente por Lola Naymark y Ariane Ascaride). Una relación laboral que irá creciendo lenta pero sinceramente, involucrando afectos, solidaridades, complicidades, presencias en los momentos más necesarios y una empatía que trasciende la pantalla y, en la narración, determina la modificación de decisiones y conductas hasta establecer una especie de vínculo materno-filial. Todo esto es llevado en este relato con una sencillez admirable, a través de los ojos de Claire, a quién seguimos a lo largo de toda la película. Este personaje está interpretado por la maravillosa actriz Lola Naymark. El personaje de Claire logra cautivar con su timidez, con su fugaces miradas cargadas de ternura y su pelo rojizo tan característico, el cuál ella siempre esconde debajo de un pañuelo. Una actriz que logra transmitir, con tan sólo una mirada, todo lo que quiere decir y lo que siente Claire.



El guión se mantiene en una estructura clásica y lineal, pero la historia es una verdadera delicia. No por los tema que toca, sino por cómo Faucher decidió contar esos temas. Una historia con muy pocos sobresaltos dramáticos, que juega con los silencios, con las miradas y que transmite un fascinante lirismo, sobretodo en las escenas de los bordados. Desde lo visual, el director de fotografía Pierre Cottereau provoca una notable sensualidad, tanto sobre la protagonista, como con los espacios naturales de este pueblo y mucho más destacable, durante los trabajos de bordados. La música es una fiel compañera del film, estuvo en manos de un maestro Michael Galasso, quién hizo la banda sonora de la obra maestra "Con animo de amar" (o "Deseando amar") de Wong Kar Wai y la película iraní llamada "El voto es secreto" de Babak Payami.



"Lo que desde un principio quería contar era la relación entre una mujer de edad y una joven, sobre lo que ellas pueden aportarse sin la menor ternura, casi a su pesar, y que se parece bastante a la relación que yo tuve con mi abuela. Un día que estaba zurciendo un jersey y diciéndome que haría mejor en tirarlo, me di cuenta de que jamás habría tomado esa iniciativa si no hubiese visto a mi abuela remendar vestidos que se encontraban en su cesto de costura después de años. Nunca estuvimos especialmente unidas, pero me di cuenta de que hacía todos aquellos gestos, y de que mi abuela y mis otros abuelos, y mis padres, existen en alguna parte de mí, y de que aunque yo no sea nada más que yo misma, no soy nada sin ellos. Además, escribí el film un año después de haber dado a luz a mi hija, que fue justo cuando mi abuela, a quien está dedicado el film, se fue a una residencia. Vivía un momento de renovación de generaciones: el hilo y la filiación. Por otra parte, el hecho de haberme convertido en madre a los 25 años era una responsabilidad de la que yo era extremadamente consciente y que me pesaba, incluso aunque la felicidad que me procuraba lo compensaba completamente". Según palabras de Eléonore



El film nos muestra una relación que crece puntada a puntada, dos almas en pena que poco a poco van bordando su propios caminos, sobrellevando sus problemas y aceptando vivir con ellos. Personajes que asumen sus responsabilidades enfrentándolas. Una directora que nos cuenta esta historia de manera alegórica, a través del puntilloso arte del bordado. "La trama de la vida" es una historia pequeña, sencilla y sensible, sobre el redescubrimiento y el reencuentro interior, sobre la redención y el entendimiento mutuo como formas de llenar los vacíos existenciales. Una verdadero deleite poético.