lunes, 11 de agosto de 2008

BLANCO: TRILOGÍA DEL COLOR DEL MAESTRO KIESLOWSKI (SEGUNDA PARTE)



Bueno ha llegado el momento de "Blanco" (1994), la segunda parte de esta magistral trilogía del polaco Krzysztof Kieslowski (Varsovia 1941-1996). Antes pido disculpas, en la nota anterior había puesto a "Rojo" como segunda parte, luego lo arregle. "Rojo" corresponde al cierre de la trilogía. Volviendo a "Blanco", en esta segunda parte Kieslowski decide hacer lo contrario de lo que hizo en "Azul", decidió darle total prioridad al desarrollo narrativo, o sea a la trama argumental, y no tanto a la técnica. "Blanco" - que corresponde al principio de la "Igualdad" - es una película que se centra en su historia, una historia sobre la desigualdad.

La historia comienza en los juzgados de París, el mismo día que Julie - protagonista de "Azul" - ha entrado a buscar allí a la que fue amante de su marido. Se celebra una vista de divorcio, del matrimonio formado por Karol, peluquero polaco, y su mujer francesa Dominique. La película comienza con esta pareja ya en tribunales en pleno acto de divorcio y división de bienes. Dominique fundamenta que él no ha podido consumar el matrimonio y que dejo de amarlo. El fallo corre a favor de Dominique, quien deja a Karol en la calle. Karol comienza a vivir como artista callejero en un estación de subterráneo, tocando melodías polacas utilizando como instrumento un peine. En esta estación conoce a un compatriota, Mikolaj, quien reconoce estas melodías que el interpreta con el peine y comienzan a conectarse a través del dialogo, pero sobre todo se conectan por una historia. Este caballero le cuenta que hay un hombre polaco viviendo en Francia que esta sufriendo mucho y quiere matarse, pero que necesita ayuda para hacerlo. Este hombre esta dispuesto a pagarle a quién lo mate. Una llamada a Dominique, en ese momento, logra romper el corazón a Karol, en esta llamada ella le gime mientras tiene sexo con otro hombre. Karol toma esta propuesta y este caballero lo ayuda a salir de París y volver a Polonia. Lo hace dentro de su maleta, debido a que no tiene su pasaporte ni visado.




Pero tiene tanta mala suerte, que la maleta es robada al llegar a Polonia, y los ladrones, cuando comprueban que dentro hay un hombre, y encima sin dinero, le dan una paliza y lo tiran a una zanja. A pesar de tan desagradable recibimiento, Karol se siente feliz pues ya está de nuevo en su tierra. Al volver se encuentra con su vieja vida, se reencuentra con su hermano y trabaja un tiempo en la peluquería de él. Precisamente una de sus clientes le da una recomendación para el mundo de los negocios turbios, Karol desea enriquecerse con rapidez. Lo contratan como vigilante. Un día, haciéndose el dormido, escucha una conversación de sus jefes sobre el proyecto de la compra de unos terrenos y decide anticiparse, comprándolos él primero para revenderlos después por 10 veces el valor que ha pagado. La operación está a punto de costarle la vida, pero finalmente sale bien y le convierte en un hombre rico. Más exactamente, en un nuevo rico, con la habitual ostentación de lujo que caracteriza a los de su clase. Pero el no logra olvidar a Dominique, debido a esto comienza armar un plan macabro para que ella vuelva, se hace pasar por muerto.




Así mas o menos es la historia. Kieslowski toma el principio de la "Igualdad" desde el punto de vista de las desigualdades. Kieslowski se pregunta dónde quedo ese principio que es tan necesario para poder convivir, entre personas y entre diferentes culturas. Primera desigualdad que se manifiesta es la de los protagonistas (interpretados por Julie Delpy y Zbigniew Zamachowski), dos protagonistas provenientes de diferentes culturas que están en este choque tan frontal como es el divorcio. Segunda es la impotencia que da el hecho de que Karol, al no hablar francés, no puede expresarse y no recibe la misma atención que recibe Dominique por ser francesa. Estas son las primeras dos desigualdades que se presentan, al margen de lo opuestos que son ellos dos, superficialmente, como pareja. Luego el film va girando hacia la parte capitalista del mundo, Karol se vuelve un "nuevo rico" dejando los suburbios. En ese mismo momento nos adentramos a una nueva clase alta y pone frente a nuestros ojos un mundo en dónde todo se arregla con dinero. Uno hasta puede conseguir un cuerpo y cambiar de identidad para hacerse pasar por muerto, como hace Karol.




El argumento nos ofrece como un hombre puede pasar de una situación de felicidad a una de pobreza absoluta para volver a la opulencia material y terminar en un estado de confusión. El personaje de Karol aliena muchas veces pero le resulta imposible lograr hacer lo mismo con su amor por Dominique. La historia por momentos coquetea con el misterio, la intriga o con los climas de venganza que están latentes, un film con situaciones ocurrentes, momentos e imágenes de una belleza y poesía sublime - por ejemplo, esa escena recurrente de Dominique saliendo vestida de blanco de la iglesia y las palomas que salen volando a sus espaldas -. No es como su antecesora "Azul", "Blanco" no tiene esa majestuosidad visual. El blanco es un color muy común y que pasa desapercibido, por ende, no tiene una presencia notable como otro colores. Pero la película no deja de ser una magnífica obra, que nos propone un viaje que muestra los pasos de un hombre que va desde la pobreza - en un país desconocido- a la riqueza - en su país natal-. Kieslowski en esta ocasión se mantiene con una cámara que realiza un seguimiento obsesivo de su personaje, de manera fluida, sin sobresaltos visuales como lo hizo en "Azul". Pocos planos detalles, la primera mitad tiene una presencia y una conexión bastante personal con Karol, pero luego de la mitad - cuando él ingresa a la clase alta - se vuelve algo impersonal. En esta ocasión, Kieslowski, cambia su director de fotografía, siendo Edward Klosinski, su nuevo encargado. En lo personal, me gustaba mucho más Slawomir Idziak, quién hizo la fotografía de sus tres películas antecesoras. Su solemne banda sonora continúa a cargo de su único y preferido compositor Zbigniew Preisner.




DETALLE IMPORTANTE:

Aquellos que han visto "Azul" recordarán la escena de la viejita que camina muy despacio con el bastón para arrojar una botella a la basura, mientras Julie (Juliette Binoche) recibe la luz del sol sin ni siquiera mirar a esta señora, que esta a un par de metros haciendo un gran esfuerzo por llegar a tirar la botella a causa de que el agujero está muy alto. En "Blanco" se repite esa escena, pero esta vez el protagonista la mira y sonríe. Un importante detalle que describe por lo que están pasando sus personajes, Julie no se da cuenta de este acontecimiento debido a que esta en un mundo que no es el que esta delante suyo, pero Karol la ve y solamente sonríe. Esta escena muestra la falta de igualdad que hay en el mundo, el mundo no está hechode manera equitativa para todos.

Kieslowski sigue impactándome por su lucidez narrativa y visual, logra una historia profunda y que saca a relucir todas las negativas de un mundo en la que la igualdad la tienen unos pocos. Un mundo superfluo que cae constantemente en lo peor de si mismo. Personas que sufren por la falta de derechos y de expresión, que buscan un cambio pero van por caminos ambiciosos que los llevan a encontrarse con lo peor de si mismos. Kieslowski logra enganchar sabiamente el cruce de sus personajes de película en película. Una notable joya, que a pesar que no logre impactar y admirar visualmente como lo hace "Azul", sigue siendo una gran pieza cinematográfica y una historia escrita magistralmente con los admirables rasgos y sellos personales de un gran director cómo lo es Krzysztof Kieslowski. Ahora sí, hasta "Rojo" la última parte de esta notable trilogía.






8 comentarios:

Igor Von Slaughterstein dijo...

Estupenda esta serie de articulos!! Mi favorita de esta saga es la que viene ahora, "Rojo". Que gran película!!

Saludos.

Ariel Luque dijo...

Bueno, muchas gracias Fantomas. Yo luego cuando haga el cierre con Rojo, te cuento cuál es mi favorita. Un abrazo

Ariel.

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Hola.

Para mi es la más floja de la trilogía, quizá porque su humor, que parece ser lo fundamental del film, no logró cautivarme.

Ariel Luque dijo...

Yo también creo que es la más floja, creo que esto sucede por este cambio drastico del tipo de historia, comparado con Azul y las anteriores. Igualmente es un gran historia y está muy bien escrita. En Rojo vuelve a sus dramas oscuros y densos que tanto me fascinan, ahora mismo voy a escribir sobre ella jaja.

Un abrazo.

Ariel.

Marina Khalo dijo...

Nunca es tan blanca la nieve como en el recuerdo. Y su color no sería tan blanco sin los cuervos o las líneas enervadas de los árboles desnudos. Al igual el amor, se nutre de lo que ya es imposible olvido para Karol. La hostia eucarística que lo alimenta. Evidentemente no se escapa el referente cultural cristiano que tienen las películas Krzysztof Kieslowski. Trasciende en su simbología y plantea preguntas sin respuesta, a la que sólo deberá llegar el espectador. En el Apocalipsis, el blanco es el color del vestido de los que “han salido de la tribulación, han lavado su ropa y la han blanqueado con la sangre del cordero”. Hay una luz al final del túnel, una esperanza, una forma de cambiar el destino o sin cambiarlo, de ser feliz.
Has hablado, Ariel, del concepto de igualdad/ desigualdad que mana el discurso de la película. Junto a las referencias que tú ya has expuesto, me gustaría destacar aquella con la que se abre el film y que no es otra que la sensación de desigualdad cuando uno ama más que el otro o cuando, amando, la diferencia entre el deseo que alimenta el alma y la mente, le acompaña la impotencia. La frustración corroe las esperanzas, enjaulando los ánimos y arrinconando el amor de los que la sufren.

Hay una salida al final del túnel, porque la igualdad se aprecia desde la voluntad y la empatía. Desde la fraternidad (más allá de consignas religiosas) que darán lugar al rojo. Al final en la penumbra, la última escena. La imagen de Dominique tras los barrotes, hablando con lenguajes de signos a Karol:

“Cuando salga de aquí, tú y yo, nos casaremos”.

Igual que Sísifo levantando la piedra por la montaña, en el objetivo de hacerla subir hasta la cumbre…pensemos que Karol es feliz.

Ariel Luque dijo...

Bienvenida nuavemente Marina, es un placer volver a leer tus palabras. Seguramente que es feliz Karol, esa escena final es verdaderamente sublime, es el unico momento en el que se entienden y lo hacen a traves de las señas. Siempre dije que las palabras son inertes y que si no fuera por los gestos y las miradas, ellas no significarian nada. Y esa escena final lo demuestra. Hasta Rojo querida Marina y gracias nuevamente por tus aportes poéticos.

Ariel.

Bruno dijo...

que buenos comentarios!!
nadie en la web reparo en un breve cameo cuando estan en la Corte,aparece Juliette Binoche, un segundo en cámara, abre y cierra una puerta.
Hay que volver a ver la peli, para ver eso, que habrá querido significar?
saludos!

Miss jane dijo...

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