sábado, 2 de agosto de 2008

LAS VIDAS POSIBLES: ¿CUÁNTAS VIDAS PUEDE VIVIR UNA PERSONA?


"Las vidas posibles" (2007) es un enigmático y hasta podríamos llamar metafísico film de la joven realizadora argentina Sandra Gugliotta (Un día de suerte). Este es su segundo largometraje y ha demostrado una notable evolución y una gran influencia del cine francés. La historia resulta comparable con aquella obra maestra (sobre la cuál escribí hace algunas notas atrás) del polaco Krzysztof Kieslowski "La doble vida de Verónica", en el film de Gugliotta ingresa a ese mundo Kieslowskiano basado en el "mito doppelgânger", sobre el ser idéntico a uno en otra parte del mundo. El doppelgänger es básicamente un ser con la misma apariencia física de una persona a la que toma como modelo. Es de naturaleza mitológica y tal parece que sus orígenes son germanos, aunque el concepto ha sido duplicado, espontáneamente o no, en casi todas las culturas. Los antiguos irlandeses lo conocían como fetch (verbo anglosajón que significa extraer) y aseguraban que se hacía visible cuando la persona que servía como modelo estaba a punto de morir. El término es alemán y significa literalmente "doble que camina". Esto no quiere decir que sea comparable desde la narrativa o el tratamiento, para nada, "La doble vida de Verónica" es una eterna e incomparable joya cinematográfica. Solamente es comparable por el mito que toma cómo base.



Luciano (Germán Palacios) es un geólogo que parte desde Buenos Aires en uno de sus habituales viajes laborales al sur, pero al poco tiempo su pareja (Ana Celentano) empieza a inquietarse porque no da señales de vida y tampoco regresa. Desesperada, ella sale en su búsqueda y cree verlo con otra identidad (un agente inmobiliario) y con otra mujer (Natalia Oreiro). La duda, inevitable, queda planteada: ¿Es él o se trata de otro hombre con un llamativo parecido? ¿Por qué él no la reconoce? La investigación policial, además, abre la puerta a un posible accidente automovilístico y, entonces, todas las variantes que se van planteando adquieren algún viso de realidad.

La historia nos ingresa a un mundo de intriga y sobre todo de una notable confusión. Con climas de tensión que están muy logrados, a pesar de que no se mantengan de manera homogénea a lo largo del film. Hace tiempo el cine argentino se está centrando en temas como la falta y la búsqueda de la identidad, tema que viene con una importante carga en la historia Argentina y el cine ha sido uno los medios mas utilizados para hablar de ello. Al margen de esta lucha sobre la identidad que tiene la historia, contiene una extrañeza de carácter místico, que es potenciado por esos sublimes lugares del sur argentino. El film se mueve entre los silencios y las frases incompletas, que buscan no caer en la explicitación de las situaciones. A partir de la mitad deja olvidado todo tratado metafísico de la historia para adentrarnos a una historia minimalista, sobre la búsqueda y la necesidad de recuperar aquello que ya está perdido.



Una historia que es amparada por el preciosismo visual que logra Gugliotta con su cámara al tomar estos mágicos paisajes de la provincia de Santa Cruz (El Calafate) y acompañados por una bellísima fotografía (cálida en Buenos Aires y fría en el Sur). Una cámara con pulso, que pasa los límites de la privacidad para estar de manera cercana a la protagonista (con primeros planos) hasta a veces llega a ser sofocante. Una película en la que predominan los silencios, los personajes se expresan a través de las miradas y de los gestos, con imponentes actuaciones de Germán Palacios y Ana Celentano. El hecho de aceptar la perdida es algo que suele tardar mucho y en su proceso, como en esta historia, suceden cosas que a veces son inexplicables. Estas dos mujeres (el personaje de Ana Celentano y el de Natalia Oreiro) quieren seguir viviendo sus vidas, aunque estas ya no existan y solamente convivan con los fantasmas.



4 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Cómo me gustan las historias en las que está en juego la visión del mundo a través del doble o complemento. Dentro del cine clásico, el director Robert Siodmak fue un gran exponente en esa cuestión. Saludos!

Ariel Luque dijo...

Voy tratar de buscar alguna película de Siodmak, no he visto mucho de él.

Un abrazo

Ariel.

Pablo dijo...

Muy buenas, Ariel, lo primero darte las gracias, por pasarte, por mi blog, y que gracias tambien a ello, he podido descubrir este tuyo, que para mi, es sensacional, vamos de auténtico profesional.
todavia, no he podido ver esta película, creo que la estrenan en España el próximo dia 14, pero por lo que he leido, va a dar mucho y bueno de hablar, puesto que a Sandra Gugliotta, se la tomó aquí, muy en serio con su ópera prima.
Veo encantado, que me has puesto en tus enlaces, yo he hecho lo mismo, y así estar más en comtacto. De nuevo muchas graciias amigo mio. Un fuerte abrazo!!!.
http://pablocine.blogia.com

Ariel Luque dijo...

Gracias a vos Pablo y bienvenido. Es bueno saber que se ha tomado en serio la opera prima de esta interesante directora, que por cierto es una gran pelicula.

Un abrazo querido y estamos en contacto.

Ariel.