lunes, 22 de septiembre de 2008

EL JARDINERO: EL SIGNIFICADO DE LA AMISTAD


Poder ser espectador del cine del francés Jean Becker - hijo del gran Jacques Becker (1906 - 1960) - me produce un inmenso placer, sus obras dotan de una calidez y poesía que hace a uno revalorizar cada paso y cada momento de la vida, todo esto dentro de una notable perfección estética. En el cine de Becker (Verano asesino, La fortuna de vivir, Los jardines de la memoria, etc) la vida es un milagro y a pesar de lo dolorosa que pueda llegar a ser, esta vale la pena, desde la mayor alegría hasta la mayor tristeza. Este cuadro impresionista sobre la amistad llamado en Argentina "El Jardinero", cuya traducción es - como se llamó en España - "Conversaciones con mi jardinero" (Dialogue avec mon jardinier - 2007) es un maravilloso y poético film que se centra en mostrar el significado de la amistad. Una historia que deja atrás la vertiginosidad de la ciudad, centrándose en mostrar al campo - lugar natal del protagonista - como una nueva perspectiva de la vida, mucho más placentera y apreciativa, en dónde el personaje principal encuentra la solemnidad y el placer de vivir, más allá de sus problemas y, encontrándose allí, con el verdadero significado de la amistad. El film está inspirado en una novela de Henri Cueco.



Después de haberse dado a conocer en París, un pintor (Daniel Auteuil) quincuagenario regresa a su pueblo natal en la Francia profunda para instalarse en la casa donde pasó su infancia. Un jardín de buenas proporciones rodea el edificio, pero no sabe ni le apetece cuidarlo. Prefiere poner un anuncio en el periódico local. El primer candidato, y el definitivo, es un antiguo compañero de colegio milagrosamente reencontrado después de tantos años. Será el jardinero (Jean-Pierre Darroussin). En su contacto diario con el jardinero, el pintor descubre, mediante toques impresionistas, a un hombre que primero le intriga y que acaba por asombrarle gracias a su franqueza y a la simplicidad de la mirada con la que ve el mundo. Su vida está marcada por referencias sencillas. Una felicidad sin aspavientos. El jardinero no conoce la amargura ni la envidia. Sus héroes siempre son gente modesta. Su sistema de valores tiene un criterio único que, de forma consciente o no, le sirve para juzgar las cosas y las personas: el sentido común. El arte del que vive su amigo no goza de su aprobación hasta que puede observarlo discretamente durante horas. Prosiguen una especie de adolescencia tardía y fraternal en la que se mezclan sus familias, sus conocimientos, las zanahorias, las calabazas, la vida, la muerte, viajar en avión, las grosellas, los gustos y los colores. Lo redescubren todo a través de la mirada del otro y renuevan el espectáculo del mundo. Sin grandes alborotos, nos invitan a compartir su descubrimiento del día a día. El jardinero planta para ofrecer y el pintor pinta para mostrar.



Este hermoso poema logra buscar y encontrar ese significado verdadero de la amistad. Un significado, que podríamos llamar romántico, sobre ese lazo fraternal que une y conecta las almas. Estos dos personajes se hacen llamar, entre ellos Dupinceau (Del Pincel) y Dujardin (Del Jardín) estos apodos ya connotan esa intima relación que logran luego de tanto años sin verse. Durante estos años desconectados entre si, cada uno siguió su camino. El jardinero trabajó en el ferrocarril durante largos años, retomando hoy luego de jubilarse, su sueño de ser jardinero y esto lo hace una persona felíz. El pintor pudo cumplir su sueño de ser pintor - sueño que sus padres no apoyaban y por el cuál luchó por conseguirlo - pero su presente carga con la insistencia de su mujer para conseguir el divorcio - debido a que él tuvo y tiene amoríos con sus modelos - y la relación intrincada con su hija. El campo significa para El Pintor un escape de su realidad, la huida hacia la tranquilidad, el alejamiento tanto de sus problemas familiares como laborales. El siente que sus pinturas dejaron de tener sentimiento y que en ese lugar de su infancia, podría despertar y plasmar en el lienzo, otra vez, ese sentimiento hasta el momento dormitativo y el cual antes desbordaba. Esto lo logra gracias a la ayuda de su amigo, quién le muestra una perspectiva mucho más romántica del mundo, una visión más apasionada y positiva de la vida, mucho más de la que el pensaba tener como artista. Pero todos tenemos secretos, y mientras más conoce a su amigo El Jardinero, va descubriendo el motivo sobre su visión y su posición frente a la vida y la muerte. El jardinero ayuda a su amigo a descubrir que en las cosas más sencillas de la vida está lo realmente importante. Le dirá, en un momento clave, que es fundamental llevar siempre en el bolsillo un pequeño cuchillo y un poco de hilo. El tiempo le dará la razón. Al Pintor se le plantea la oportunidad de revalorizarse a el mismo como persona, a la amistad y a la familia, a través de una prueba crucial para con su amigo. Eso es lo principal en la amistad, entregarse alma y corazón a una persona, a través de la confianza y el sacrificio. La amistad es conocer al otro como si fuera tu hermano, saber todo sobre él y viceversa. Pero la confianza es el único camino para llegar a ella y estos dos personajes la logran conseguir a través de sus conversaciones diarias, para así comprender la mirada del otro frente a la vida.



Dupinceau desea recuperar el tiempo perdido y ser feliz mientras disfruta el "Va, pensiero" de Verdi, y Dujardin, sin saber siquiera qué es, el concierto para clarinete de Mozart. Una gran historia contada con perfección, desde una puesta de escena impresionista, que se centra en los paisajes, en la luz natural (bellisima fotografía a cargo de Jean-Marie Dreujou) y la naturaleza como principal medio de transformación para estos personajes. Rodada a dos cámaras, logrando así poder darles una notoria libertad a los actores y fluidez a los diálogos, los cuales tienen el mayor protagonismo. Diálogos logrados de manera magistral por estos talentosos actores y que embelesan por su notable naturalismo, comicidad y picardía. Un film minimalista y naturalista, que se adentra en la vida de estos personajes, en sus valores, en sus principios, en sus perspectivas e ideales. Dos miradas distintas que se acoplan para poder enriquecerse juntas. Se podría decir que esta historia toma como base esa tesis llamada "Hay que cultivar nuestro jardín" (Il faut cultiver notre jardin) de Voltaire, la cuál se refería a que el mundo tal cual nunca cambiará, y que es imposible cambiarlo además, pero si nos preocupamos de lo que nos rodea más íntimamente, podemos hacer por lo menos que nuestra vida sea más prospera. "El Jardinero" es una bellisima obra del veterano Jean Becker, un director prolífico que, como en todos sus trabajos, se centra en la búsqueda de la felicidad, dándole significado y valor a aquellas pequeñas cosas que pasan desapercibidas a causa de la vertiginosidad del mundo y de la vida.




8 comentarios:

DianNa_ dijo...

Da gusto leer tus críticas, realmente parece una película fantástica, la sencillez de la felicidad y el hombre mundano, gracias :)

Besos, niño

Castedo Merinero dijo...

Ayer aludía a esta película en la minicrítica que hice de la siguiente película de Becker, Dejad de quererme.
Muy buen análisis, como siempre, Ariel.
Un abrazo.

Ariel Luque dijo...

Dianna muchas gracias y tambien es un placer leer tus relatos, poesias y poemas, se nota que sos una mujer bastante filosa por momentos y tierna en otros jajaja. En el último relato lo pones en claro jajaja. Un besote niña!

Como va Carlos, si acabo de leerlo y deje mi comentario, espero que no lo tomes a mal jaja. Gracias y un abrazo amiguete!

Ariel.

DianNa_ dijo...

Espero no asustarte jajajaja, simplemente es que suelo decir, hacer y expresar lo que siento, me censuro bastante en el blog, el pudor y tal (aunque te cueste creerlo), mi problema mayor es que soy demasiado visceral :)

Besos... sin morder .

Ariel Luque dijo...

JAJAJA no me asustas, para nada! Todo lo contrario, me gustan esas virtudes en una mujer ajaja. Besos...como te gusten ajaj

Ariel.

faraway dijo...

Qué bueno que nombres al gran Jean Becker, que ya todo el mundo parece haberse olvidado de él. Qué director, y qué películas. Casque D'or es una maravilla, así como Le trou, y otras. Un abrazo!

PD. El jardinero no me gustó mucho, no me va demasiado el hijo.

Ariel Luque dijo...

Gracias Faraway, el gran Jacques Becker, tiene una pequeña filmografia (ya que falleció joven 54 años) y todas sus obras son pequeñas joyas, una mejor que la otra. Hace mucho que no veo algo de este gran director, voy a a ver si encuentro y escribo sobre alguna de sus obras. Un abrazo.

Ariel.

Unknown dijo...

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