jueves, 30 de octubre de 2008

NOCHES BLANCAS: DÓNDE HABITA LA SOLEDAD


Fiodor Dostoievski (1821 - 1881) es uno de los grandes escritores de la historia, entre sus grandes obras podemos encontrar la mítica Crimen y castigo, El idiota, Los hermanos Karamazov, Humillados y ofendidos, etc. Varios directores han tratado de llevar sus obras al cine - algunos han logrado crear ese sublime universo y otros no - entre ellos podemos encontrar a Josef Von Sternberg, Aki Kaurismaki, Georges Lampin, Pierre Chenal (entre otros) que realizaron su versión de Crimen y castigo (entre ellos también podemos nombrar a Woody Allen en Match Point en la cuál realizó una libre interpretación de Crimen y castigo) Richard Brooks también llevo al cine Los hermanos Karamazov y Akira Kurosawa El idiota... y así podríamos continuar con una larga lista. Noches blancas es una novela corta que Dostoievski escribió en el año 1848 y su título proviene del fenómeno que acontece durante el solsticio de verano en el mes de Julio - específicamente en las áreas de latitud alta - periodo en el cual las puestas de sol son tardías, los amaneceres más temprano, por lo tanto la oscuridad nunca es completa. La historia ocurre durante ese período. De esta novela se pueden encontrar tres versiones cinematográficas, la del maestro Robert Bresson (Cuatro noches de un soñador - 1971), la libre interpretación del director Hindú Sanjay Leela Bhansali (Saawariya - 2007) y la versión del gran director italiano - y de la cual voy a hablar - Luchino Visconti llamada con el nombre original de la novela. Visconti llevo al cine Noches Blancas en 1957 y teniendo como actores principales a Marcello Mastrianni y la bella Maria Schell. El film fué rodado en una escenografía al aire libre montada en Cinecittà y fué ganador del León de Plata en el festival de Venecia.



La historia transcurre en una ciudad de provincias. Mario, un mediocre oficinista que vive en una modesta pensión, encuentra una noche solitaria a una joven llorando llamada Natalia, en cuyo rostro se refleja una profunda tristeza. Le da conversación para animarla y luego de lograr que ella entre en confianza con él, Natalia le cuenta como su vida - gris y aburrida en la casa donde vive con su abuela ciega - cambió con la llegada de un apuesto inquilino del cuál ella se enamoró. Pero un día el inquilino tuvo que marchar, prometiéndole que volvería para casarse con ella, y por eso cada noche acude al mismo sitio para esperar su regreso. Durante cuatro noches mágicas, Mario vive una intensa experiencia emocional con Natalia, esperando sustituir en su corazón al misterioso inquilino. Esta es la premisa pero al margen de esta maravillosa y sencilla historia, el universo que crea Visconti - respetando bastante al de Dostoievski - es realmente perfecto. La ciudad en ruina son los claves rasgos de un italia destruida por la guerra, la gente carga en sus ojos y en sus pasos desganados profundas tristezas y por dónde uno mire encuentra soledades buscando el calor de otro cuerpo. Una ciudad fría pero romántica, oscura pero blanca, todo eso acompañado por una espesa bruma que envuelve al aire, los puentes y a los personajes. La ciudad - que nos recuerda a Venecia - es como un laberinto al que se ven inmerso los personajes por medio de calles finas y canales venecianos. Natalia no encuentra el camino para volver a reencontrarse con su amor y Mario no encuentra el camino para llegar al corazón de ella. Mario en un momento le dice que no cree en cuentos de hadas, pero bien que su amor a primera vista y el querer rescatarla carga con la magia de un cuento de hadas. Natalia es una versión italiana de Penélope esperando a que vuelva su amor, sin querer engañarlo ni mucho menos enamorarse de otro hombre. Entre humos de cigarrillos, bruma, bares, prostitutas, frío y suburbios, Mario lucha por conseguir romper el caparazón inquebrantable que tiene el corazón de Natalia. En cambio Natalia no deja de hablar de aquel misterioso hombre que, con tan sólo mirarla, logró llevarse su amor prometiéndole el resto de sus vidas juntos.



La soledad está en cada paso, en cada lugar y en cada mirada. Esa gente que aparece durante estas extrañas noches en las que se encuentran Mario y Natalia, son seres buscando un amor o tan solo un poco de calor, son cuerpos fríos en busca de alguien que logre sacarlos de ese estado patoso que nos hace ingresar la soledad. La soledad es el motor de esta ciudad, de su gente y de nuestros protagonistas. Visconti logra con esta puesta de escena hacernos sentir parte de este universo táctil, un mundo que se siente a flor de piel a medida que nos vamos adentrando a los suburbios y a la oscuridad. Todo esto es logrado con una mirada lejana, pero que a medida que la relación se va volviendo amistosa o de complicidad, nos vamos acercando mucho más a estas dos soledades. Pero todo cambia cuándo en la relación comienza a jugar la seducción, allí Visconti nos muestra a Mario y a Natalia desde lejos y casi siempre interrumpidos por alguna ventana empañada o una puerta que se abre y se cierra. Hay un momento bellísimo del film que es cuando comienza a nevar de la nada en el mismo momento en que Natalia se resigna a la espera del inquilino misterioso para entregarse a Mario. La magia que resplandece en esos pocos minutos de nevada es realmente sublime. Cuándo el calor del amor comienza a aparecer entre Natalia y Mario, el clima se vuelve mucho más frío y la nieve comienza a caer por acto de magia. La música, de Nino Rota (El padrino, 1973), sugiere sentimientos románticos, melancólicos y de intriga. Añade el rock Thirteen Woman, de Bill Haley, que acompaña el baile, y una referencia operística (El barbero de Sevilla, Rossini). La fotografía, en B/N, de Giuseppe Rotunno (El gatopardo, 1963), crea imágenes de fuerte contraste, con predominio de tonos oscuros y luces irreales. Noches blancas es una inolvidable obra sobre la soledad en tiempos de carencia de amor y de tristeza. Tiempos en dónde la confianza y el ayudar al prójimo había sido remplazado por la tristeza y el dolor de una guerra que hacia pocos años había culminado. Un film que dota de una maravillosa magia y una lírica poesía que hace que cada escena sea memorable y única. Una historia que se regodea entre lo real y lo onírico, una obra que se sitúa entre el neorrealismo de las primeras obras de Visconti y la depurada estilización de sus últimos films. En lo personal, una película dolorosa, que da una mirada lúgubre del amor y que nos deja con un escaso sentimiento de felicidad. Noches blancas me recuerda lo eterno de aquellos momentos efímeros que marcan a uno para siempre. El dolor puede quedarse en uno toda una vida, en cambio la felicidad es efímera. Bien claro lo deja Luchino Visconti en este gran film llamado Noches Blancas.




18 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Una obra maestra. Por eso ya nadie la ve. Es una lástima cómo huye la gente de ahora del buen cine.

SANDRA dijo...

hola es mi primer visita
a tu blog, interesante
tu laburo
esta bueno lo que hacess
desde la distancia te acompaño
un beso
espero tu visita al mio!!!!!!!!!!

Ariel Luque dijo...

PEDRO: Es verdad lo que dices, hoy la gente no ve este tipo de películas por viejas que son, pero eso no quita de que sean grandes obras maestras. El publico de hoy en día prefiere peliculas que distraigan no que hagan reflexionar. Una gran lástima. Un abrazo grande amigo!

SANDRA: Bienvenida al blog y gracias por tus palabras. Ahora mismo me paseo por tu blog y te enlazo. Un beso grande y estamos en contacto.

Saludos.
Ariel.

Planocenital dijo...

Maravillosa película la de Visconti.
Ahora, me gustaría aclarar algo con relación a la introducción del post. Lo que hace Woody Allen en Match Point no es tanto una libre interpretación de Crimen y Castigo como una variación de su mejor película, Címenes y Pecados (que sí está inspirada directamente en la obra de Fiodor). Operación torpe la de Woody Allen, que en su afán neurótico de filmar una vez por año desde hace décadas dirige una remake inconfesa de su película más recordada y alabada por la crítica (y por él mismo, seguramente) creando otra que es correcta y buena, pero vacía, falsa y del todo sintomática.
Me fui por las ramas, bueno, era eso nomás.

Saludos!

Hernán.

El Ente dijo...

Una obra maestra si señor. Pero sin dejar el cine de lado, Dostoievski fue un genio del arte de escribir.

Ariel, gracias de nuevo por esta magnifica entrada amigo.

Un fuerte abrazo!!

DianNa_ dijo...

Estoy deseando verla ahora mismo :) me pones los dientes largos, niño jajajaja

Genial como siempre, tu crítica.

Mordiscos

javi dijo...

que placer es dejarse caer por éstas páginas virtuales, colgadas por la galaxia. bravo ariel!, que grandes charlas tendríamos tu y yo...
por cierto si quieres te puedo mandar unas copias en dvd de las dos pelis de jaime rosales

mi correo es krapolis@yahoo.es si quieres me das tu dirección y te las mando

un saludo desde barakaldo a rosario

Nefertari dijo...

Una buena presentación, me han entrado ganas de ver la película, a ver si la encuentro por algún sitio.

¡Un beso!

Ariel Luque dijo...

HERNAN: gracias por la información, no sabía ese detalle. La verdad que es bastante torpe en ese caso en serio JAJAJA. Un abrazo grande!

Ariel.

Ariel Luque dijo...

Querido amigo Ente, tienes toda la razón, era un verdadero genio de la literatura y un maestro en la creación de universos! Un abrazo grande amigo!

Ariel.

Ariel Luque dijo...

Mi bella y vampiresa Silvia, es un placer hacer que eso suceda, pero no andes por ahi sumegida en alguna yugular jajaja. Un besito grande pequeña!!!

Ariel.

Ariel Luque dijo...

Gracias Javi por tus cumplidos y acepto tu ofrecimiento. Ahora mismo te envío un mail con mis datos, porque aqui en Arg. es imposible conseguirlas. Muchas gracias!!!!! Un abrazo grande Javi, de rosario a Barakaldo!!!

Ariel.

Ariel Luque dijo...

Gracias Nefertari, seguramente la vas a encontrar porque se han largado varias ediciones en DVD de distintas editoras en los ultimos años. No creo que te sea dificil. Gracias y un beso grande!!!

Ariel.

Ayshane dijo...

Encontramos que a veces, tenemos a nuestro alrededor obras maestras, obras tales que a pesar de los años que pasan siguen y seguirán siendo inmortales....

besitos grandotes...

Ariel Luque dijo...

Así es Ayshane, son obras sempiternas y son como los buenos vinos, con los años se ponen mejor para nuestro paladar...volviendose así imprescindibles! Un beso grande!!

Ariel.

SaLvAtOrE dijo...

Ariel, interesante entrada. No he visto las películas que citas al principio (creo que tengo por casa "el idiota" de Kurosawa, pero aun no la he visto).

Respecto a "Noches Blancas" tampoco he tenido la oportunidad de verla, pero después de ver el trailer me han entrado unas ganas enormes. Trataré de conseguirla.

Tu blog sumamente acogedor, me encanta, hablas del mismo cine que me apasiona. Me gusta, porque descubro cosas aquí. Seguiré entrando a diario, y escribiendo, cuando saque ratos en estos días de ajetreado laburo...

Un abrazo.

Ariel Luque dijo...

Gracias Salvatore y vuelve siempre que quieras o puedas. El idiota no he podido verla aún, pero en algún momento la voy a encontrar. En cuanto a Noches Blancas, no creo que te resulte dificil conseguirla. Un abrazo grande!

Ariel.

Unknown dijo...

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